Mostrando entradas con la etiqueta nicolas reusens. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta nicolas reusens. Mostrar todas las entradas

martes, 4 de noviembre de 2014

Madagascar, la isla de los niños, el arroz y el fuego.

 

He necesitado unos días tras el regreso de mi viaje para ordenar las imágenes que quedaron en mis cámaras y las que permanecen en mi mente. Pero parece que ya puedo tomar distancia para hacer una valoración de los días que pasé allí.

Niños. A todas horas y por todas partes. Descalzos, bellos, sonrientes, tímidos y descarados. Casi todos trabajando o jugando a trabajar. Ayudando o jugando a ayudar. Críos que no levantaban dos palmos del suelo llevando ladrillos, vendiendo un puñado de zanahorias o cargando responsablemente a un bebé a la espalda. Delgados como la mayor parte de los habitantes de ese pais, hambrientos como cualquier cachorrro que quiere crecer, maduros a temprana edad, niñas de 15 años madres del primer hijo. La población crece exponencialmente allí y por ello cada vez necesitan más cultivos de arroz.


 









Arroz donde quiera que mires, cuadriculando el paisaje y dándole un aspecto de gran colcha de patchwork verde. Hay que alimentar a la población. Una población que vive agachada, doblando el espinazo para cultivar la base de su dieta. Allí se trabaja de sol a sol. Los afortunados disponen de un par de bueyes. Los menos agraciados echan el día en los cultivos, codo con codo, hombres mujeres y niños. No vi un solo tractor. No oí ni un motor. Allí se planta y se siega como si no hubiera pasado el tiempo.






Fuego que me ha acompañado todo el viaje, a lado y lado del camino, de la carretera. Arden las selvas y los bosques, las colinas y los llanos. A una media de 8 o quizás más incendios activos al día uno no puede evitar pasar de la rabia al miedo, del disgusto a la desesperanza. Es frustrante, es de locos observar cómo la gente se asegura unas hectáreas más de cultivo a costa de la riqueza de la isla. Sus especies endémicas, sus bosques húmedos, su clima variable, su biodiversidad tiene los días contados.



Asisto pasmado al suicidio colectivo, lento e inconsciente de un país que se va a quedar sin lo que lo hace especial y lo enriquece. Aún no saben que eso que queman podría ser su salvaguarda. Un ecoturismo responsable, una sociedad concienciada en cuidar lo que les pertenece por derecho. No parece que el gobierno esté tomando cartas en el asunto. Rezo porque algún pais o corporación extranjera se dé cuenta del potencial ecológico y turístico de esta gran isla e invierta en su protección "aunque sea por interés".



Por lo pronto yo, viajero ávido de fauna, pude jugar al escondite con especies que sólo se encuentran allí si uno tiene la vista muy entrenada. Allí he visto animales que han hecho de la adaptación al medio y del camuflaje un arte refinadísimo. Me faltaban medios para llevarme un pedazo de esa riqueza mientras aun estuviera ahí.



Durante este viaje me he convertido en algo parecido a un hombre orquesta o a un extraño humanoide que atraía la atención de poblados enteros al verme aparecer con una gopro en la frente, dos cámaras en ristre o pilotando mi dron, el Phantom. Ha sido un viaje casi en 3D. Creo que llevo Madagascar en diversos formatos.






Marché con cierta angustia, porque si ya de por sí siempre le quedan a uno cosas que ver y lugares que visitar en el tintero, en el caso de Madagascar la sensación de urgencia es apremiante. Si tenéis ocasión, id YA, no lo dudéis.



 Hay que verlo y contarlo y hay que darles una razón de peso para cuidar a sus lemures, sus camaleones, sus árboles y en definitiva, su FUTURO. Hay que ir a sacar fotos, a admirar ese espectáculo, mientras aún estemos a tiempo.

Podeis disfrutar de un pequeño resumen en vídeo del viaje fotográfico siguiendo el LINK:
http://youtu.be/C_N51UCCbu4




jueves, 2 de octubre de 2014

My work with Extreme Macro @t Practical Photography Magazine (November)

It´s a great pleasure for me to share this article about Extreme Macro with you.
It´s really nice to read the whole text and see they have not changed a word and fully respect my work.







 The chosen picture corresponds to a Giant Tiger Beetle form one of my trips to the peruvian amazon.One of my first truly extreme macro shots and one of my first stacks! I remember it was first published @t 1x.com!




The article is almost completely about extreme macro and focus stacking, but some regular macro shots are also included like this wonderful agalychnis callidryas from Costa Rica...






Get the magazine for more interesting stuff, it´s a complete guide for all kinds of photographers!
They also included one of my latest High speed photos from Costa Rica...




In 14 days if all goes well I will be heading to one of the most incredible islands of the world...Madagascar !!! 11 days of 4x4, baobabs, jungles, lemurs, insects and chameleon´s...see you soon with more interesting pics!

Nicolas





domingo, 8 de junio de 2014

Costa Rica II 2014

Bueno, tras una huida a Costa Rica para seguir aprendiendo y probando equipos y nuevas disciplinas, os escribo unas lineas sobre lo que ha aprendido y sobre lo que ando perfeccionando.

Se trata de la fotografía de alta velocidad.

Puede parecer fácil, de entrada, valerse de una barrera para tomar instantáneas de animales en pleno salto, vuelo o cualquier actividad dinámica, más o menos rápida que realicen...No es así!





Para empezar hay que preparar un buen setup. Es como jugar a triangular con ángulos geométricos y también implica cierta apuesta; ensayo y error. Fotografiar naturaleza implica cierto riesgo. Uno nunca sabe hacia dónde saltará o volará un animal en su hábitat. Y aunque a veces puede llegar a ser frustrante, cuando logras ese 5% de buena fotografía y de ese 5%,el 50% son fotos increíbles, te das por bien pagado. La verdad es que las posibilidades son casi infinitas si se trata de localizar mamíferos en extinción o simplemente animales huidizos. Todavía tengo que probarla con insectos...



Hay que tener cuidado no sólo con la colocación de los flashes sino con el retardo que siempre tiene la cámara, desde que se activa la barrera hasta que dispara. Todo un mundo. Alucinante. Como todo avance tecnológico puede tener aplicaciones de lo más útiles para controlar las costumbres de ciertos animales, sus rutas de paso, sus hábitos de alimentación...



Agradezco a Alberto Carreño y Javier Alonso Huerta por brindarme la oportunidad de probar la barrera. Me encanta cómo funciona, es de una calidad notable. Se nota que está hecha con cariño y además totalmente artesanal. Mi forma de ver la fotografía y sus límites ha cambiado. Gracias! Pronto espero hacer una review mas a fondo de la barrera y de sus posibilidades.

Como no sólo de fotografía vive el hombre,también me llevé el quadcopter para hacer tomas aéreas de lugares tan impactantes como Tortuguero, su playa y la ribera del río, el volcán Arenal y otros lugares maravillosos. Las posibilidades son infinitas: un amanecer brutal, unos vuelos rasantes en plena playa, provocar a unos caimanes curiosos...










Quiero aprovechar la ocasión para agradecer la hospitalidad y el cariño del talentoso Mauricio Valverde.
Un hombre inquieto, en constante aprendizaje y ávido de seguir descubriendo cosas nuevas. Consuela saber que en el mundo sigue habiendo gente tan implicada con su entorno y tan auténtica como él.

A Vino por su ayuda, su vocación y la pasión que siente por los murciélagos... es inevitablemente contagiosa, y su predisposición, abrumadora.

Nada hubiese sido posible sin la generosidad de Don Richard, que confió y abrió las puertas de su casa y de su pasión, para que yo pudiera darme un paseo por ella como un amigo más.

A Selim, porque entusiasma, ilusiona y me mete en la cabeza la ya obsesiva idea de volver. Volver y descubrir rincones que él conoce bien. Volveré. Prometido.

A Luis Mendoza, que nos llevó de la mano por Tortuguero como lo haría un buen amigo. Gracias.



Y a muchos otros que me han sonreído, que me han contado una ruta nueva, un lugar interesante, que me han sugerido una buena idea y me han brindado la oportunidad de dar una vuelta de tuerca más a nivel fotográfico.